Permisos por nacimiento e igualdad de género: qué dicen los datos

¿Por qué en algunos países los padres apenas aparecen en los permisos por nacimiento y en otros se acercan al equilibrio? La respuesta está en los datos y en una idea simple: la igualdad no se recomienda, se diseña.

Perspectiva histórica europea 1983–2023: cuatro décadas de avance desigual

En 1983, de cada 100 personas que estaban de permiso por nacimiento —de maternidad, paternidad o parental—, cero eran padres y 100 eran madres en los ocho países europeos para los que entonces había datos en la Encuesta de Población Activa europea (Labour Force Survey).

En 1993, el porcentaje de padres sobre el total de personas de permiso pasó al 1% (ya había datos de 12 países). En 2003 (30 países) subió al 6%, cifra que se mantuvo en 2013 (31 países). Para 2023 (30 países europeos), el porcentaje fue del 9%.

En conjunto, Europa ha pasado de un reparto 0% padres – 100% madres a 9% padres – 91% madres. Hay avances, pero la participación en los cuidados continúa fuertemente desequilibrada. Alcanzar un reparto en torno al 40%–60% es una condición necesaria —aunque no suficiente— para avanzar hacia la igualdad.

Europa en 2024: varios países siguen en el 0–1% y solo uno alcanza un reparto equilibrado (España)

En 2024, España es el único país de Europa con una proporción equilibrada entre quienes toman un permiso por nacimiento: 44% padres y 56% madres. Le siguen los países nórdicos, Portugal y Luxemburgo, donde la proporción de padres supera el 20%, aunque no llega al 30%.

En el otro extremo, en Malta, Bulgaria, Chequia, Eslovaquia y Hungría, la proporción de padres no pasa del 1%.

No son elecciones individuales, sino el diseño de la política en cada país

La evidencia comparada sugiere que estas diferencias no responden tanto a “elecciones individuales” como al diseño de la política en cada país. En España, donde el permiso por nacimiento está configurado como igual, intransferible y remunerado al 100% a través de la Seguridad Social, observamos una distribución mucho más equilibrada entre madres y padres entre quienes toman el permiso.

En cambio, en países donde los permisos son iguales para ambos progenitores pero transferibles (como ocurre en varios nórdicos), esa transferibilidad tiende a traducirse en que una parte mayor del permiso termine concentrándose en las madres. En otros países, la propia norma asigna explícitamente más tiempo a las madres que a los padres, lo que hace imposible la igualdad en el reparto de cuidados.

Y cuando existen periodos para ambos pero la prestación está mal remunerada, los padres suelen concentrar su uso en los tramos mejor pagados, mientras que las madres terminan cubriendo los periodos con menor prestación, reproduciendo el reparto desigual de los cuidados.

¿Hacia dónde orientar las reformas de permisos en Europa?

Los datos sugieren que, en 2024, ningún país europeo -salvo España- ha configurado plenamente los permisos por nacimiento con un diseño orientado a la igualdad. Si ese es el objetivo, la evidencia apunta con claridad a tres condiciones que, sin ser las únicas, son básicas, y no se dan en ningún país salvo en el nuestro: permisos iguales para madres y padres, intransferibles y con una remuneración alta a través de la Seguridad Social.

Aunque España es el único país que desde 2021 ha logrado superar los tres obstáculos más habituales —permisos desiguales por sexo, transferibilidad y baja remuneración—, todavía hay margen de mejora ya que quedan aspectos del diseño que no garantizan que el uso del permiso responda a las necesidades reales del cuidado. En particular, algunos elementos favorecen que las parejas tomen el permiso a la vez, como la obligación de que las seis primeras semanas sean simultáneas y la necesidad de acuerdo con la empresa para el disfrute del resto. En la práctica, estas reglas refuerzan los roles de género y contribuyen a mantener la penalización asociada a la maternidad.

En definitiva, los datos hablan claro: cuando el permiso es igual, intransferible y bien remunerado, la participación de los padres crece. La igualdad en los cuidados no es un resultado espontáneo: es una política bien diseñada.

Adela Recio Alcaide

Vocal Asesora en la Dirección de Estudios del Instituto de Estudios Fiscales

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